El coronavirus está obligando a tomar medidas preventivas históricas en todo el mundo.

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Si bien no se trata de una enfermedad con una alta tasa de letalidad -en España ha fallecido un 3,57% de los positivos identificados

 

 

 

 

 

Su alta capacidad de contagio y el hecho de que no existan ni tratamientos ni vacuna ha puesto al borde del colapso a los sistemas sanitarios.

Es bien sabido que la enfermedad supone un peligro mortal fundamentalmente para ciertos grupos de riesgo como los ancianos -un 15,3% de los mayores de 80 años que lo han contraído han fallecido- y las personas con patologías previas, pero su contagio afecta por igual a casi todos los grupos de edad -excepto a los niños-. Además, a partir de los 68 años, suele requerir la hospitalización del paciente.

Hasta la fecha, según los datos aportados este martes por el Ministerio de Sanidad, casi nueve de cada diez fallecidos por coronavirus tenían más de 70 años, el 56% de los pacientes hospitalizados tienen más de 65 años y hasta un 80% de los que se encuentran en la UCI o han fallecido pertenecen a esta franja de edad.

“Los criterios de hospitalización son criterios clínicos, cuando hay una disnea importante, cuando hay una neumonía que implica un riesgo vital o hay una patología de base requiere ingreso”, explica Rafael Ortí, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene. “Las personas de más de 65 años son los que más problemas tienen y son a los que más va a afectar esta enfermedad y cualquier otra que suponga una sobrecarga vital”.

Los hombres tienen más patologías previas

Además de la edad, los datos reflejan que los hombres contraen en mayor medida la enfermedad y representan un número mucho mayor de ingresados. Un 49% de los pacientes masculinos tienen que ser hospitalizados frente a un 36% de las mujeres y un 68% de los ingresados en UCI o fallecidos son hombres.

La explicación estaría, tal y como expuso el director de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, el pasado lunes, en que los hombres suelen tener en mayor medida las patologías previas que pueden agravar la enfermedad.

Entre las enfermedades de base y factores de riesgo más habituales entre las personas que contraen la enfermedad destacan las enfermedades cardiovasculares -un 32% de los infectados identificados las tienen-, la diabetes -un 13%- y las enfermedades respiratorias -un 11%-.

Sin embargo, Ortí destaca que, “a mediana edad, hay un mayor número de casos no hospitalizados de mujeres”, probablemente, la circunstancia más inesperada que refleja el informe.

La presencia de estas patologías previas son un factor determinante tanto para la hospitalización -un 57% de los ingresados las tenían- como para requerir cuidados intensivos o terminar falleciendo a causa de la enfermedad -un 74% de estos casos las tenían-. Sin embargo, esto no supone que las personas que padecen estas enfermedades sean más propensas a contraer el coronavirus.

“Esta enfermedad afecta, igual que la gripe, de diferente manera a los que están sanos y a los que tienen una patología de base”, explica el doctor en medicina preventiva y salud pública. ”La foto que tenemos de los síntomas no es la de los contagios, que probablemente afecte a todo el mundo, pero el sistema solo va a diagnosticar a los que tienen patologías de base. Cuando ves que hay más casos en este grupo no es que se contagien más, sino que son los que se ven”.

Una muestra de casos graves

La principal causa de contagio, en casi uno de cada tres casos, es haber estado en contacto estrecho con personas contagiadas, aunque otro factor determinante es ser profesional sanitario, que supone un 8% de los contagios. Entre el personal sanitario destaca que se han registrado casi el doble de casos de mujeres que de hombres.

Finalmente, los síntomas más habituales entre los contagiados por coronavirus hasta la fecha han sido la fiebre o reciente historia de fiebre, la tos -ambos, en un 68% de los casos- y, en menor medida, las dificultades respiratorias (disnea) -30%- y los escalofríos -27%-.

“Fiebre, tos y disnea es lo que está descrito como un reflejo más típico de la enfermedad”, explica Ortí. “Lo normal es que, cuando una persona está sana, reaccione a una infección produciendo fiebre, pero gente mayor o inmunodeprimida puede no desarrollar tanta fiebre y es ahí donde aparecen otros síntomas más avanzados como es la disnea”.

Destaca también la alta incidencia de síntomas graves, como la neumonía, que padecen uno de cada cuatro infectados, que para Ortí se encuentra sobrerrepresentada.

“Esta es una foto de casos graves, no es una muestra representativa del COVID-19, si hiciéramos un estudio en 1.000 personas al azar no saldrían estos datos”, opina Ortí, que señala que la muestra para este informe está basada en “los pacientes graves y los profesionales y grupos muy concretos a los que se les hayan hecho las pruebas”.

 

Nota tomada de 20minutos.es

Si bien no se trata de una enfermedad con una alta tasa de letalidad -en España ha fallecido un 3,57% de los positivos identificados

 

 

 

 

 

Su alta capacidad de contagio y el hecho de que no existan ni tratamientos ni vacuna ha puesto al borde del colapso a los sistemas sanitarios.

Es bien sabido que la enfermedad supone un peligro mortal fundamentalmente para ciertos grupos de riesgo como los ancianos -un 15,3% de los mayores de 80 años que lo han contraído han fallecido- y las personas con patologías previas, pero su contagio afecta por igual a casi todos los grupos de edad -excepto a los niños-. Además, a partir de los 68 años, suele requerir la hospitalización del paciente.

Hasta la fecha, según los datos aportados este martes por el Ministerio de Sanidad, casi nueve de cada diez fallecidos por coronavirus tenían más de 70 años, el 56% de los pacientes hospitalizados tienen más de 65 años y hasta un 80% de los que se encuentran en la UCI o han fallecido pertenecen a esta franja de edad.

“Los criterios de hospitalización son criterios clínicos, cuando hay una disnea importante, cuando hay una neumonía que implica un riesgo vital o hay una patología de base requiere ingreso”, explica Rafael Ortí, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene. “Las personas de más de 65 años son los que más problemas tienen y son a los que más va a afectar esta enfermedad y cualquier otra que suponga una sobrecarga vital”.

Los hombres tienen más patologías previas

Además de la edad, los datos reflejan que los hombres contraen en mayor medida la enfermedad y representan un número mucho mayor de ingresados. Un 49% de los pacientes masculinos tienen que ser hospitalizados frente a un 36% de las mujeres y un 68% de los ingresados en UCI o fallecidos son hombres.

La explicación estaría, tal y como expuso el director de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, el pasado lunes, en que los hombres suelen tener en mayor medida las patologías previas que pueden agravar la enfermedad.

Entre las enfermedades de base y factores de riesgo más habituales entre las personas que contraen la enfermedad destacan las enfermedades cardiovasculares -un 32% de los infectados identificados las tienen-, la diabetes -un 13%- y las enfermedades respiratorias -un 11%-.

Sin embargo, Ortí destaca que, “a mediana edad, hay un mayor número de casos no hospitalizados de mujeres”, probablemente, la circunstancia más inesperada que refleja el informe.

La presencia de estas patologías previas son un factor determinante tanto para la hospitalización -un 57% de los ingresados las tenían- como para requerir cuidados intensivos o terminar falleciendo a causa de la enfermedad -un 74% de estos casos las tenían-. Sin embargo, esto no supone que las personas que padecen estas enfermedades sean más propensas a contraer el coronavirus.

“Esta enfermedad afecta, igual que la gripe, de diferente manera a los que están sanos y a los que tienen una patología de base”, explica el doctor en medicina preventiva y salud pública. ”La foto que tenemos de los síntomas no es la de los contagios, que probablemente afecte a todo el mundo, pero el sistema solo va a diagnosticar a los que tienen patologías de base. Cuando ves que hay más casos en este grupo no es que se contagien más, sino que son los que se ven”.

Una muestra de casos graves

La principal causa de contagio, en casi uno de cada tres casos, es haber estado en contacto estrecho con personas contagiadas, aunque otro factor determinante es ser profesional sanitario, que supone un 8% de los contagios. Entre el personal sanitario destaca que se han registrado casi el doble de casos de mujeres que de hombres.

Finalmente, los síntomas más habituales entre los contagiados por coronavirus hasta la fecha han sido la fiebre o reciente historia de fiebre, la tos -ambos, en un 68% de los casos- y, en menor medida, las dificultades respiratorias (disnea) -30%- y los escalofríos -27%-.

“Fiebre, tos y disnea es lo que está descrito como un reflejo más típico de la enfermedad”, explica Ortí. “Lo normal es que, cuando una persona está sana, reaccione a una infección produciendo fiebre, pero gente mayor o inmunodeprimida puede no desarrollar tanta fiebre y es ahí donde aparecen otros síntomas más avanzados como es la disnea”.

Destaca también la alta incidencia de síntomas graves, como la neumonía, que padecen uno de cada cuatro infectados, que para Ortí se encuentra sobrerrepresentada.

“Esta es una foto de casos graves, no es una muestra representativa del COVID-19, si hiciéramos un estudio en 1.000 personas al azar no saldrían estos datos”, opina Ortí, que señala que la muestra para este informe está basada en “los pacientes graves y los profesionales y grupos muy concretos a los que se les hayan hecho las pruebas”.

 

Nota tomada de 20minutos.es