El partido de infarto de un periquito de corazón.

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Elías Contel sufrió en enero un paro cardíaco en el campo del Villarreal CF, viajó para animar al RCD Espanyol de Barcelona. 

 

 

 

20 días después, ya recuperado, el aficionado perico ha regresado a las gradas. El prestigioso cardiólogo Valentín Fuster, colaborador de LaLiga, recuerda: para el corazón, peor que la emoción, son los hábitos poco saludables.

Lo primero que le vino a la cabeza a Elías Contel al abrir los ojos tras salir del quirófano del hospital de Castellón fue el RCD Espanyol. ¿Qué pasó en el partido que su equipo jugaba contra el Villarreal CF y que pudo ser el último que vería en su vida? Este fue el pensamiento que el aficionado perico de 79 años planteó a los familiares que horas antes le vieron caerse desplomado mientras subía las escaleras del estadio de La Cerámica el pasado enero, víctima de un paro cardiaco. “Me dio una gran alegría saber que habíamos ganado. De Vila-real me llevé tres puntos y un marcapasos”, cuenta ahora Contel, recuperado y casi riendo tras esquivar a la muerte.

Sin miedo al sufrimiento, ni al de su corazón ni al de su club, el fiel periquito volvió a sentarse en una grada el pasado fin de semana, apenas 20 días después de ser intervenido. “Yo no fallo nunca. Si fuera por mí ya habría venido a ver el partido contra el Athletic Club, pero me frenaron porque solo habían pasado siete días [desde el incidente]”, asegura. Contel vive a 250 kilómetros de Barcelona, en Sort (Lleida), a dónde se marchó al jubilarse y dejar el quiosco que regentaba junto a La Monumental. Una ciudad a la que regresa cada quince días, en un viaje de seis horas, tres de ida y tres de vuelta, coincidiendo con los partidos de su equipo.

Pese a encontrarse en una edad en la que se van sumando renuncias, él no está dispuesto a prescindir del fútbol. No solo por el espectáculo en sí, sino también para no perder un ritual ineludible para una familia unida por una pasión común. “Vamos juntos al campo y luego al cine o a comer. Todos somos periquitos. Algunos de mis nietos, incluso, eran socios antes de nacer”, cuenta con orgullo el veterano hincha, que el pasado domingo recibió, junto a sus hijos, nietos y nueras, un pequeño homenaje en el palco del RCDE Stadium, antes de presenciar, esta vez sí, la victoria del Espanyol contra el RCD Mallorca.

Contel sufrió el paro antes de que empezara el encuentro de hace cuatro jornadas. Y es que, en realidad, la situación de estrés agudo que es capaz de generar un partido tenso es la parte más pequeña de los riesgos a los que puede exponerse una persona para sufrir una enfermedad cardiovascular. Lo cuenta Valentín Fuster, director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) de Madrid: “Se habla mucho de la emoción con la que se vive el fútbol, pero muy poco de lo que comen los aficionados, de lo que fuman, de si hacen ejercicio…”. El reputado cardiólogo enumera los principales factores de riesgo que pueden llevar a un infarto (obesidad, tener la presión alta, colesterol, niveles altos de azúcar, fumar, no hacer ejercicio y tener una mala alimentación) y asegura que no hay mejor receta que la prevención: “La mayoría recibimos a nuestros pacientes demasiado tarde. Lo más importante es tomar conciencia lo antes posible de que hay que llevar una vida saludable, no solo cuando se produce un accidente”, explica.

En la Fundación Pro CNIC, que colabora con LaLiga desde la temporada pasada, combinan su labor de apoyo a la investigación que se realiza en el centro que dirige el doctor Fuster con un esfuerzo por concienciar sobre las enfermedades del corazón, una de las principales causas de muerte en España, según los últimos datos del Ministerio de Salud, Consumo y Bienestar Social. “Aunque es más común en personas de entre 50 y los 70 años, cualquier persona puede sufrir un infarto”, advierte Fuster, que insiste en la necesidad de incorporar buenos hábitos de salud en el día a día para tratar de evitar llegar a extremos como el caso del aficionado espanyolista, que salvó la vida gracias a la pronta intervención de las asistencias sanitarias del estadio del Villarreal CF y un rápido traslado a un hospital.

“Faltaban seis escaleras para llegar a nuestro vomitorio y vi que se paraba”, cuenta Christian, el nieto de Contel que le acompañaba en Vila-real junto a su padre, su novia y sus primos. “Fui corriendo hacia él y cayó fulminado. Por suerte, un compañero de la grada de animación salió corriendo inmediatamente y al cabo de 30 segundos los servicios sanitarios le reanimaron y le llevaron al hospital. Fue un susto de los grandes. Si nos pilla cinco minutos antes, fuera del estadio, quizá hubiera sido diferente”. Contel lo recuerda así: “Estaba subiendo las escaleras y me costaba mucho, me sentía fatigado. Luego ya no recuerdo más hasta la ambulancia y el hospital. Allí me trataron genial y me vino a ver la presidenta de la federación de peñas del Espanyol”, rememora el protagonista, que asegura que se siente “mucho mejor”.

Contel es consciente que le toca “portarse bien”, pero huye del victimismo: “Por la vida se pierde la vida, que dicen”, comenta. Presume de una rehabilitación meteórica comparable a la reacción de los blanquiazules, que tras la llegada al banquillo de Abelardo han sumado puntos en cinco de seis partidos. Tanto su propio destino como el de un equipo que ha seguido desde Glasgow hasta Jerusalén, le inspiran palabras optimistas. “Hemos hecho fichajes muy buenos que nos van a hacer tirar para arriba en la clasificación. Nos va a costar, vamos a sufrir, pero saldremos de esta. Estoy convencido”.

 

EL PAÍS, DEPORTES.

 

Elías Contel sufrió en enero un paro cardíaco en el campo del Villarreal CF, viajó para animar al RCD Espanyol de Barcelona. 

 

 

 

20 días después, ya recuperado, el aficionado perico ha regresado a las gradas. El prestigioso cardiólogo Valentín Fuster, colaborador de LaLiga, recuerda: para el corazón, peor que la emoción, son los hábitos poco saludables.

Lo primero que le vino a la cabeza a Elías Contel al abrir los ojos tras salir del quirófano del hospital de Castellón fue el RCD Espanyol. ¿Qué pasó en el partido que su equipo jugaba contra el Villarreal CF y que pudo ser el último que vería en su vida? Este fue el pensamiento que el aficionado perico de 79 años planteó a los familiares que horas antes le vieron caerse desplomado mientras subía las escaleras del estadio de La Cerámica el pasado enero, víctima de un paro cardiaco. “Me dio una gran alegría saber que habíamos ganado. De Vila-real me llevé tres puntos y un marcapasos”, cuenta ahora Contel, recuperado y casi riendo tras esquivar a la muerte.

Sin miedo al sufrimiento, ni al de su corazón ni al de su club, el fiel periquito volvió a sentarse en una grada el pasado fin de semana, apenas 20 días después de ser intervenido. “Yo no fallo nunca. Si fuera por mí ya habría venido a ver el partido contra el Athletic Club, pero me frenaron porque solo habían pasado siete días [desde el incidente]”, asegura. Contel vive a 250 kilómetros de Barcelona, en Sort (Lleida), a dónde se marchó al jubilarse y dejar el quiosco que regentaba junto a La Monumental. Una ciudad a la que regresa cada quince días, en un viaje de seis horas, tres de ida y tres de vuelta, coincidiendo con los partidos de su equipo.

Pese a encontrarse en una edad en la que se van sumando renuncias, él no está dispuesto a prescindir del fútbol. No solo por el espectáculo en sí, sino también para no perder un ritual ineludible para una familia unida por una pasión común. “Vamos juntos al campo y luego al cine o a comer. Todos somos periquitos. Algunos de mis nietos, incluso, eran socios antes de nacer”, cuenta con orgullo el veterano hincha, que el pasado domingo recibió, junto a sus hijos, nietos y nueras, un pequeño homenaje en el palco del RCDE Stadium, antes de presenciar, esta vez sí, la victoria del Espanyol contra el RCD Mallorca.

Contel sufrió el paro antes de que empezara el encuentro de hace cuatro jornadas. Y es que, en realidad, la situación de estrés agudo que es capaz de generar un partido tenso es la parte más pequeña de los riesgos a los que puede exponerse una persona para sufrir una enfermedad cardiovascular. Lo cuenta Valentín Fuster, director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) de Madrid: “Se habla mucho de la emoción con la que se vive el fútbol, pero muy poco de lo que comen los aficionados, de lo que fuman, de si hacen ejercicio…”. El reputado cardiólogo enumera los principales factores de riesgo que pueden llevar a un infarto (obesidad, tener la presión alta, colesterol, niveles altos de azúcar, fumar, no hacer ejercicio y tener una mala alimentación) y asegura que no hay mejor receta que la prevención: “La mayoría recibimos a nuestros pacientes demasiado tarde. Lo más importante es tomar conciencia lo antes posible de que hay que llevar una vida saludable, no solo cuando se produce un accidente”, explica.

En la Fundación Pro CNIC, que colabora con LaLiga desde la temporada pasada, combinan su labor de apoyo a la investigación que se realiza en el centro que dirige el doctor Fuster con un esfuerzo por concienciar sobre las enfermedades del corazón, una de las principales causas de muerte en España, según los últimos datos del Ministerio de Salud, Consumo y Bienestar Social. “Aunque es más común en personas de entre 50 y los 70 años, cualquier persona puede sufrir un infarto”, advierte Fuster, que insiste en la necesidad de incorporar buenos hábitos de salud en el día a día para tratar de evitar llegar a extremos como el caso del aficionado espanyolista, que salvó la vida gracias a la pronta intervención de las asistencias sanitarias del estadio del Villarreal CF y un rápido traslado a un hospital.

“Faltaban seis escaleras para llegar a nuestro vomitorio y vi que se paraba”, cuenta Christian, el nieto de Contel que le acompañaba en Vila-real junto a su padre, su novia y sus primos. “Fui corriendo hacia él y cayó fulminado. Por suerte, un compañero de la grada de animación salió corriendo inmediatamente y al cabo de 30 segundos los servicios sanitarios le reanimaron y le llevaron al hospital. Fue un susto de los grandes. Si nos pilla cinco minutos antes, fuera del estadio, quizá hubiera sido diferente”. Contel lo recuerda así: “Estaba subiendo las escaleras y me costaba mucho, me sentía fatigado. Luego ya no recuerdo más hasta la ambulancia y el hospital. Allí me trataron genial y me vino a ver la presidenta de la federación de peñas del Espanyol”, rememora el protagonista, que asegura que se siente “mucho mejor”.

Contel es consciente que le toca “portarse bien”, pero huye del victimismo: “Por la vida se pierde la vida, que dicen”, comenta. Presume de una rehabilitación meteórica comparable a la reacción de los blanquiazules, que tras la llegada al banquillo de Abelardo han sumado puntos en cinco de seis partidos. Tanto su propio destino como el de un equipo que ha seguido desde Glasgow hasta Jerusalén, le inspiran palabras optimistas. “Hemos hecho fichajes muy buenos que nos van a hacer tirar para arriba en la clasificación. Nos va a costar, vamos a sufrir, pero saldremos de esta. Estoy convencido”.

 

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