La importancia de la presencia femenina en la guerrilla
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Con su libro Los años heridos. La historia de la guerrilla en México 1968-1985, Fritz Glockner describe un periodo importante en la historia reciente

Con su libro Los años heridos. La historia de la guerrilla en México 1968-1985, Fritz Glockner describe un periodo importante en la historia reciente

 

En su reciente publicación Los años heridos. La historia de la guerrilla en México 1968-1985, el escritor, el historiador y periodista mexicano Fritz Glockner (Puebla, 1961) dice que el impacto de este tema en la actualidad, es para reflexionar sobre las grietas abiertas de un pasado de sangre.

“El título mismo –dice el también editor en entrevista- lo se está planteando, considero que somos una sociedad que no se ha reconciliado con su pasado, con su memoria, con sus heridas, que no ha terminado de sacar el dolor por sí mismo. Entonces yo creo que la tragedia, los horrores de los setentas deben revisarse”.

El titular de Educal considera que la participación de la mujer en los movimientos guerrilleros de la nación mexicana, ha sido importante, aunque reconoce que había machismo en la actitud de los líderes de estos movimientos subversivos.

“La presencia de las mujeres en las guerrillas, en el territorio mexicano, fue fundamental a pesar de la enorme carga machista en ese periodo de los compañeros que encabezaban las diferentes organizaciones clandestinas, salvo el caso de Aurora de la Paz Navarro, la pareja de Carmelo Cortés, que termina convirtiéndose en la líder del grupo a la muerte o desaparición de su compañero sentimental.

“El resto de las compañeras eran vistas, no como mamás sino como tías mayores y hermanas. Si hay un sesgo en la figura femenina en la guerrilla, quienes estaban haciendo la revolución, estaban reconstruyendo al hombre nuevo, pero a pesar de que se les daba su lugar, evidentemente mantenían esta impronta de este despertar, este ya basta o hartazgo de la situación social y política de la nación, aunque en ese entonces no se planteaba la lucha de género”.

En ese tono, Glockner cuyo padre estuvo vinculado con la guerrilla, comenta que su nuevo libro de editorial Planeta es tejido con hechos reales, con una narrativa que construyó como esas matruchkas rusas.

“Fue como entrar a una telaraña donde costó mucho trabajo escarbar en lo más profundo, cuando el gobierno mexicano niega los conflictos armados, las desapariciones forzadas, los asesinatos, la tortura, por otro lado están los guerrilleros, donde está su principio de no hablar de sus propias historias y eso costaba mucho trabajo”.

Y agrega: “Ya que tienes esta información y cuando terminaste de recopilar cientos y miles de tarjetas de datos en tu computadora, minucias de anécdotas, porque esta es una historia muy narrativa, entonces ¿ahora como lo armas? pues dándole, coherencia, creando personajes y por eso era un rompecabezas, o era esa sensación inasible del mar”.

Acerca de la trascendencia de revisar la guerrilla en México, el historiador explica: “No estoy planteando la creación de una nueva fiscalía de beneficio, estoy planteando que nosotros como sociedad seamos capaces de vernos en el espejo del pasado, en los calendarios de otras fechas, para ver dónde nos encontramos ahora y apreciar la opción de transformar la realidad presente.

Sobre qué papel juegan los archivos en Los años heridos…, su autor responde “Absoluto protagonismo es la historia que quise contar y dar la interpretación a cada archivo y lo incluyo con la literatura escrita, porque soy novelista”.

Y al respecto de la novela documental, el entrevistado cuenta cómo fue este trabajo donde reunió todos los elementos para construir una memoria del México de los setentas: “el testimonio como género es poco valorado o más bien ha sido desacreditado en México, luego los textos periodísticos, las noticias del momento, la consulta planteaba que los guerrilleros eran asesinos, ladrones, la peor escoria del universo. En el gobierno de Echeverría los ponen como jóvenes desorientados, homosexuales o drogadictos”.

¿Hay temor en escarbar en esa memoria clandestina?

“El miedo ¿por qué?, no estoy inventando, falseando, ni difamando a nadie, estoy contando de alguna forma datos que son públicos y que había que juntarlos en una narrativa. De alguna manera había que reconstruirlos, hay datos inéditos como que Echeverría mandó al ejercito a romperle la madre a Lucio Cabañas, de cuando pongo nombres de verdad no sucede nada, no creo que ser una amenaza para nadie, en el caso de la derecha poblana tal vez, porque mi abuelo, quien curaba las enfermedades venéreas me heredó su archivo médico y el temor seria que salieran algunos nombres de personas conservadoras”, concluyó.