La vida del pianista rarámuri, en fotonovela
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La historieta Roméni Kutieri, cuenta la trayectoria del reconocido pianista rarámuri

La historieta Roméni Kutieri, cuenta la trayectoria del reconocido pianista rarámuri

 

La historieta Roméni Kutieri, fotonovela que cuenta la trayectoria del pianista rarámuri Romeyno Gutiérrez de manera divertida y creativa, fue presentada recientemente en la Plaza Cultural Los Laureles de la capital chihuahuense.

Escrita en lengua rarámuri, la publicación es realizada por el Programa Institucional de Atención a Lenguas y Literaturas Indígenas (PIALLI). Como parte de las acciones destinadas al desarrollo de idiomas indígenas, el Departamento de Culturas Étnicas y Diversidad de la Secretaría de Cultura de Chihuahua, cuenta con varias producciones editoriales que fomentan y promueven la diversidad lingüística. Entre ellas, colecciones dirigidas principalmente a los pueblos originarios de la entidad, que se comparten de manera directa y gratuita con las comunidades o instituciones que así lo solicitan.

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Este es el sexto número de la serie publicada por el PIALLI titulada Na´i (fuego), conformada por historias plasmadas en fotografías y narradas en idioma rarámuri, dirigidas sobre todo al público infantil y juvenil de este pueblo originario del Estado de Chihuahua.

Considerado el primer pianista indígena de América Latina, Romeyno Gutiérrez Luna es un músico rarámuri cuya vida es un recordatorio del poder de la amistad y los lazos entre dos culturas.

Nació en Retosachi, en el municipio de Batopilas, Chihuahua. Pero su historia comienza muchos años antes de eso, antes siquiera de que sus padres se conocieran, con un pianista estadounidense que viajó a la Sierra Tarahumara y se enamoró para siempre: Romayne Wheeler.

Su espíritu viajero lo llevó a encontrarse con los rarámuris, su hogar y su estilo de vida. Decidió quedarse a vivir entre ellos y conoció a Juan Gutiérrez, el violinista más destacado de Retosachi. Conectaron de inmediato y fue el comienzo de una estrecha amistad. Era tal el cariño, que el rarámuri le prometió al norteamericano que algún día nombraría a su primer hijo en honor suyo -y así fue. Cuando llegó el momento de bautizar al pequeño Romeyno, y Wheeler se convirtió en su padrino.

El resto, como se dice, es historia: el pianista rarámuri ha viajado por Europa y Estados Unidos con su mezcla de temas clásicos y música de su etnia. Siempre se presenta con la indumentaria típica de su pueblo y se ha convertido en un embajador de los tarahumaras ante el mundo.