Deleitarán Elisa Carrillo y Braulio Álvarez en gala de Hamburgo
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Los bailarines mexicanos Braulio Álvarez y Elisa Carrillo Cabrera participarán, junto con prominentes bailarines internacionales, en la gala que se celebrará el 27 y 28 de octubre en el Centro Cultural Kampnagel, en Hamburgo.

Los bailarines mexicanos Braulio Álvarez y Elisa Carrillo Cabrera participarán, junto con prominentes bailarines internacionales, en la gala que se celebrará el 27 y 28 de octubre en el Centro Cultural Kampnagel, en Hamburgo.

 

El bailarín y coreógrafo mexicano es el solista del Ballet de Tokio y el primer extranjero en lograr esa posición en un país tan tradicionalista como es Japón.

En la gala participará la mexicana Elisa Carrillo Cabrera, quien es actualmente la Prima Ballerina (Primera Bailarina) del Staatsballet de Berlín, así como otros bailarines del Ballet de Hamburgo, del Ballet de Tokio y del Ballet de Berlín.

Será una puesta en escena con coreografías de danza contemporánea, que, teniendo las bases del ballet clásico, presentará nuevas formas de expresión en el escenario.

Todas las coreografías que se montarán y serán interpretadas por prestigiosos bailarines de ballet de diversos países, son originales y no pertenecen al ballet clásico, aunque tienen sus bases en él.

Álvarez, de 28 años de edad, se mueve desde hace años en un ambiente internacional. "Yo creo que el ser mexicano es lo que me dio la gasolina al principio. Estando en países diferentes uno piensa diferente, ya llevo casi la mitad de mi vida fuera de México, pero la fuerza del mexicano es ser luchón".

Ahora lo siento más estando en Japón, el mezclar ideas mexicanas con ideas japonesas", indicó.

Antes estuvo en el Ballet de Hamburgo durante varios años, antes de recibir contrato en la capital japonesa.

Braulio Álvarez también es coreógrafo. “Si soy sincero diré que cuando escucho alguna pieza de música y esa pieza se entrelaza con alguna idea o visión, quiero ponerlas en el escenario. Ese reto es el que me motiva como como coreógrafo".

Cuenta una historia con la coreografía y para ello usa parte del vocabulario del ballet clásico. "Como no existe un límite, los coreógrafos pueden inventar su propio vocabulario y movimientos", añadió.

El ser bailarín y coreógrafo te brinda mayor movilidad en el escenario, si interpretas un rol te da la oportunidad de ser más creativo, no limitarte a lo que la gente antes ha hecho", señaló.

Sin embargo, no deja de tomar en cuenta la disciplina y tradicionalismo son muy relevantes en las compañías de ballet en el mundo, y eso hay que respetarlo cuando se trabaja para ellas. "Cuando hago sus coreografías serán sus reglas, cuando yo haga las mías, serán mis reglas. Hay que aprender a hacer esa división".

Todo empezó en la escuela del Ballet de Hamburgo, de la que formé parte. Todos los estudiantes deben de crear una coreografía para el examen de esa materia en el último año, y me interesó. Organicé festivales con nuevas coreografías", señaló.

Una vez que llegué al ballet de Tokio he tenido oportunidad no solo de trabajar con bailarines de esa compañía sino también de otras compañías. Me empezó a interesar que cada bailarín es diferente y trae consigo una gama diferente de emociones y de formas de expresión", indicó.

Siendo coreógrafo me dio la oportunidad de encontrar esa forma de expresión de cada persona", apuntó. "Los coreógrafos más famosos en el mundo son de edad. Yo creo que nuevos coreógrafos van a surgir y van a hacer que el mundo de la danza cambie mucho, especialmente en los próximos años", agregó.

Por eso considera que galas como la que se llevará a cabo el próximo fin de semana en Hamburgo son muy importantes y "espero poder llevar ese tipo de gala a México, ya sea con las coreografías que se presentan en Hamburgo o llevar una coreografía mía y bailada por el Ballet de Tokio".

Mi objetivo es brindar nuevas propuestas en escena, creadas por nuevos coreógrafos, que en conjunto con bailarines de muy alto nivel te ayuden a que un público más joven comience a ir al teatro, y que encuentren un amor por la danza, interés en esas formas de expresión. Trabajar con gente joven es increíble", señaló.

Braulio Álvarez se quedará todavía varios años en Japón, aunque "la vida puede cambiar en cualquier momento. Soy también maestro de la escuela del Ballet de Tokio, soy el maestro principal de los varones. Los retos son los que me llevan adelante, estar aquí en Tokio".

El reto es también formar a jóvenes que quieren ser bailarines profesionales, es algo que lo motiva mucho, expresó.

Veo para mí un futuro largo en Japón como bailarín, como coreógrafo en la compañía, como maestro, y quiero seguir teniendo la oportunidad de organizar eventos como el de Hamburgo y llevarlos a México. Por lo pronto, estoy dejando que la vida me lleve por donde me quiere llevar", concluyó.